¡MARUCHAN SE VA!

Aunque lo puse con admiración va más con sabor a pregunta. Mentiría si dijera que no he comido ramen instantáneo, sea el de Maruchan o el de su competencia. Pero puedo asegurar, con total honestidad, que nunca ha formado parte de mi dieta, si bien en más de una ocasión me sacó de un apuro —sobre todo cuando apenas hay tiempo para comer y no estás en casa—. Y es que, quieras o no, el ramen instantáneo es rápido, económico, ¿y por qué no decirlo?, sabroso.

El problema es que, aunque hay muchos consumidores que lo toman como una botana —como quien come una bolsa de frituras de manera ocasional—, hay para quienes es, de hecho, parte integral de su dieta semanal. No tengo pruebas, pero tampoco dudas. La última vez que visité el sitio de la PROFECO (Procuraduría Federal del Consumidor), allá por el lejano 2013, una de las principales preocupaciones del organismo era el comportamiento de consumo de adolescentes y adultos jóvenes. Resultaba que desde chicos de secundaria hasta oficinistas solían consumir ramen instantáneo como su alimento del día. Eso en el 2013, ¿habrán cambiado los hábitos de consumo en la actualidad? No lo creo. Peor aún, cuando además se ve un alarmante aumento de madres y padres de familia que lo dan a sus niños como alimento, para ahorrar tiempo. Por más que le pongan verduras, proteínas, lácteos o cuanta cosa se les ocurra, sigue teniendo un exceso de sodio y alto valor calórico. Y a eso hay que sumarle a la creciente comunidad de strimers y gamers que dedican de cinco a quince minutos para comer, tiempo en el que una Maruchan ajusta a la perfección.

Maruchan sabe el habito de consumo de la gente, se puede ver en sus anuncios, en su sitio web, en fin, en sus campañas publicitarias en general. Jóvenes en la escuela o el trabajo, amas de casa preparando recetas divertidas con Maruchan como base, jugadores de videojuegos.

La cosa es, ¿saldrá del mercado? La pelea es vieja, tiene historia. El más reciente golpe, antes del anuncio de la retirada del mercado de “dos marcas de ramen instantáneo” —guiño, guiño—, es el artículo de la PROFECO titulado: “Daño instantáneo ¿Sabes qué contienen las sopas instantáneas y si es saludable consumirlas?”, en el que grosso modo se explicaba lo poco nutritivas que son en contraste al aporte calórico. Por ejemplo, una Maruchan aporta las mismas calorías de un sándwich, pero aporta menos del veinte por ciento en cuanto a valor nutrimental. No voy a entrar en números y cosas aburridas; en resumen, hacen daño. Nada que no supiéramos ya. Pero ¿en serio Maruchan se va sin dar pelea? Si es un producto que, por económico, forma parte de la dieta de tantas personas, que cuando no esté lo sustituirán por algo igual o más dañino, ¿no sería mejor reformularlo para que tenga un mayor valor nutrimental y sea menos dañino, digamos, bajándole los niveles de sodio? Habrá que ver qué pasa.

Por cierto, la imagen es del sitio web oficial de Maruchan.

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