RESEÑA: “La muerte del comendador – Libro 1” de Haruki Murakami.

En alguna ocasión Murakami comparó al mundillo de los escritores de novela con un cuadrilátero de lucha libre, en el que todos se pueden subir, pero en el que la mayoría sólo va de paso, pues no aguanta el ritmo. Indudablemente Murakami aguanta el ritmo, ha estado peleando ya por muchos años, y eso se ve en lo sólido de su trabajo.

La muerte del comendador, novela que por alguna razón nos llega dividida en dos, es un compendio del bagaje literario del autor. No usa fórmulas nuevas, sino aquellas que ya le han funcionado antes; fiel a su peculiar estilo consigue crear una atmósfera de intriga lo suficientemente sólida como para engancharte. Con esa sutileza propia del realismo mágico, junto a esos matices góticos que acostumbra, mezcla realidad y fantasía sin perder en ningún momento la elegancia.

Hablar de Murakami es hablar de un estilo muy particular que se ha ido consolidando a lo largo de los años. La narrativa recuerda a ratos a “Crónicas del pájaro que da cuerda al mundo”, o a “1Q84”, o a “Kafka en la orilla”; en fin, que la novela tiene todo el sello Murakami impreso. Con ello, sin embargo, viene la parte negativa, lo cansino y tedioso que puede resultar en algunos pasajes. En términos generales la intriga que logra tejer te empuja a seguir leyendo, más si ya conoces al autor y su habilidad para darle vuelta a la rosca en cualquier momento. Sus lectores habituales están esperando eso, algo que sorprenda. Pero, ¿y los lectores nuevos? A menos que el lector esté dispuesto a cruzar ese terreno pantanoso, este no es el mejor libro para empezar a leer a Murakami. Y paradójicamente, si en verdad quieres disfrutar a este autor por primera vez, éste resulta ser uno de sus trabajos más sólidos.

Mención especial debe recibir el protagonista. Murakami ya nos tiene acostumbrados a personajes secundarios complejos y muy completos, y a protagonistas más bien desdibujados. El protagonista de la muerte del comendador no es la excepción. Sin embargo, esa cualidad de desvanecimiento que posee de alguna forma te atrapa y te pone en sus zapatos. Es fácil empatizar con él, ver todo a través de sus ojos.

La historia va de un retratista que tiene problemas conyugales. Su esposa decide dejarlo, por lo que él se marcha de casa a vagar por el país. Termina instalándose en una casa prestada, que se encuentra aislada y rodeada de bosque. Solía ser de un famoso pintor, padre de su amigo. Explorando su nuevo hogar, en el desván, encuentra lo que parece ser un cuadro envuelto, con la etiqueta “la muerte del comentador”. Desenvuelve el cuadro y resulta ser un retrato. A partir de ese momento se empiezan a suceder una serie de sucesos extraños, que entre otras cosas atraen a su vida a un excéntrico vecino a quien debe hacer un retrato, lo mismo que a una jovencita a quien también debe retratar. Una premisa simple que en la práctica, y por el ingenio de Murakami, desemboca en una trama compleja.

La muerte del comendador no puede dejarte indiferente, es de esas obras en camino a volverse clásicos de la literatura contemporánea. Tienes que leerla sí o sí.

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